La mayoría de los años, disfruto estar con mis hijos en el
verano. Tenemos una combinación de días de campamento, días de juego, tiempo
libre, salidas, vacaciones y días de relajación a la vieja escuela. Aun mejor,
realmente disfruto pasar tiempo con cada uno de ellos. Son muy divertidos.
Este verano, sin embargo, no se disfrutó mucho puesto que
nuestro equilibrio de tiempo libre y bien estructurado se salió de control. Mi
esposo y mi hijo, el mediano, se iban al campo de béisbol casi todas las
noches; mi hija la mayor cuando no estaba de niñera estaba ensayando para un
espectáculo; y mi más pequeño estaba con dos
lesiones menores que lo dejaron fuera del campamento y de la gimnasia.
Nuestros horarios dieron un giro. Yo estaba luchando por tener un poco de
tiempo con mi hija, y me encontré bastantes horas en el cuarto de lavado,
lavando manchas de los uniformes después de un juego.
