Los mensajes de texto, correos electrónicos y las
llamadas de por teléfono son las maravillas de la tecnología moderna. En
cuestión de segundos, ya estamos en contacto.
Pero cuando se trata de dar las gracias, soy
totalmente de la vieja escuela. Te toma solo unos minutos escribir un “gracias”
en respuesta a un regalo, un favor o por amabilidad. Y nada va a hacer sentir
mejor el corazón de quien regala que una nota escrita a mano.
En nuestro mundo de redes, temo que las notas de
agradecimiento bien escritas pueden convertirse en una reliquia del siglo 20.
Mis hijos son texters, son de la era del TQM y el NTC, donde cada sentimiento
puede ser abreviado en un ágil acrónimo. Así que ponerlos a escribir notas de
agradecimiento puede ser todo un reto.

